El disco que dio a conocer el techno al mundo
Existen álbumes que cambian la música por sus composiciones, otros por sus innovaciones tecnológicas y algunos por su capacidad para transformar una escena underground en un movimiento cultural de alcance mundial.
Techno! The New Dance Sound of Detroit, publicado en 1988, pertenece a esta última categoría.
No estamos ante un álbum convencional compuesto por un solo artista, sino ante una recopilación que reunió a varios de los principales arquitectos de un sonido que estaba naciendo en Detroit, una ciudad industrial estadounidense marcada por la fabricación de automóviles, las transformaciones económicas y una extraordinaria tradición musical.
Hasta entonces, los jóvenes productores de Detroit estaban desarrollando una música electrónica futurista, influida por el funk, el electro, el synth-pop europeo y la experimentación con sintetizadores y cajas de ritmos. Aquella música todavía no tenía una identidad comercial internacional claramente definida.
La publicación de este recopilatorio contribuyó decisivamente a cambiar esa situación.
Por primera vez, el público británico podía descubrir en un mismo disco una selección representativa de aquel nuevo lenguaje electrónico, impulsado por artistas como Juan Atkins, Derrick May y Kevin Saunderson.
El disco llegó en un momento extraordinariamente importante: el auge del acid house británico, la consolidación de la cultura rave y la creciente popularidad de la música electrónica de baile.
Su repercusión no se limitó a presentar nuevos productores. También ayudó a establecer el término techno como denominación de una corriente musical con personalidad propia.
La paradoja es fascinante: una música nacida en las comunidades afroamericanas de una ciudad estadounidense acabaría convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales de la cultura de club europea. Y este recopilatorio fue uno de los grandes responsables de ese viaje.
Contexto histórico: Detroit, una ciudad industrial que imaginó el futuro
Para comprender la importancia de este disco es necesario viajar al Detroit de finales de los años setenta y comienzos de los ochenta.
Detroit era conocida mundialmente como Motor City, la ciudad del automóvil, sede histórica de grandes fabricantes estadounidenses y símbolo del poder industrial del país.
También era la ciudad de Motown, la discográfica que había transformado la música popular con artistas como Marvin Gaye, Stevie Wonder, The Supremes y The Temptations.
Pero durante los años setenta y ochenta, Detroit atravesaba profundas dificultades económicas, pérdida de empleos industriales y un proceso de transformación urbana.
En ese escenario surgió una generación de jóvenes afroamericanos que imaginaba un futuro muy diferente al que ofrecía su entorno.
En lugar de reproducir exclusivamente los sonidos del pasado, comenzaron a experimentar con máquinas electrónicas. Sus referencias musicales eran extraordinariamente diversas: el funk de Parliament-Funkadelic, la electrónica alemana de Kraftwerk, el universo sintético de Yellow Magic Orchestra, el synth-pop europeo y las emisiones radiofónicas de The Electrifying Mojo.
Este último, el locutor Charles Johnson, fue una figura fundamental. Sus programas mezclaban sin prejuicios funk, electro, rock, música electrónica europea y sonidos experimentales.
Para muchos jóvenes de Detroit, aquellas emisiones funcionaban como una auténtica escuela musical.
El resultado fue una nueva forma de entender la música de baile: rítmica, mecánica, emocional, futurista y profundamente conectada con la tecnología. El techno no nació simplemente como una respuesta a la música disco o al house de Chicago. Nació como una nueva visión del futuro.
Los Belleville Three: los tres arquitectos del techno: Juan Atkins / Derrick May / Kevin Saunderson
La historia del techno de Detroit está inevitablemente ligada a tres nombres: Juan Atkins, Derrick May y Kevin Saunderson, conocidos colectivamente como los Belleville Three.
Los tres coincidieron durante su juventud en el entorno de Belleville, localidad próxima a Detroit, y compartieron una fascinación por la música electrónica, los sintetizadores y las nuevas posibilidades de producción.
Sin embargo, cada uno desarrolló una personalidad musical diferente.
Juan Atkins: el visionario
Considerado uno de los principales padres del techno, Juan Atkins fue posiblemente el productor que antes comprendió las posibilidades de construir un lenguaje electrónico completamente nuevo.
Su trabajo inicial con Rick Davis en Cybotron, especialmente con canciones como Clear (1983), anticipó elementos esenciales del techno posterior.
Atkins combinaba la precisión mecánica de Kraftwerk con el funk afroamericano y una estética inspirada en la ciencia ficción.
Posteriormente, bajo el nombre de Model 500, publicó grabaciones fundamentales como No UFO's (1985).
Su sello Metroplex se convirtió en una plataforma esencial para la consolidación del techno de Detroit.
Derrick May: la emoción de las máquinas
Derrick May aportó al techno una dimensión especialmente emocional, sofisticada y futurista.
Bajo el seudónimo Rhythim Is Rhythim, creó algunas de las composiciones más importantes de la historia de la música electrónica.
Su tema Strings of Life (1987) es una de las grandes obras maestras del género.
May demostró que las máquinas podían transmitir emociones intensas sin necesidad de recurrir a estructuras tradicionales del pop.
Sus producciones combinaban ritmos electrónicos, secuencias hipnóticas y arreglos de una extraordinaria sensibilidad.
Su sello Transmat fue igualmente decisivo para el desarrollo de la escena.
Kevin Saunderson: el puente hacia las pistas de baile
Kevin Saunderson fue posiblemente el miembro del trío que consiguió establecer una conexión más directa entre el techno de Detroit y el gran público internacional.
Sus producciones, tanto bajo diferentes alias como dentro de Inner City, incorporaron una mayor presencia de elementos vocales, melodías accesibles y estructuras cercanas al house.
Con Inner City, junto a la cantante Paris Grey, alcanzó un enorme éxito internacional gracias a canciones como Big Fun y Good Life.
Saunderson demostró que el nuevo sonido de Detroit podía conquistar tanto los clubes underground como las listas de ventas.
Estos tres productores no inventaron la música electrónica de baile por sí solos, pero sí fueron fundamentales para dar forma al lenguaje que acabaría identificándose mundialmente como Detroit techno.
Cómo nació el recopilatorio: Neil Rushton y la conexión británica
Una de las historias más interesantes de Techno! The New Dance Sound of Detroit es que su publicación no surgió directamente de una gran compañía estadounidense. El impulso decisivo llegó desde el Reino Unido.
Neil Rushton, DJ, periodista, promotor y figura vinculada a la industria discográfica británica, había desarrollado un gran interés por la música de baile estadounidense.
Durante los años ochenta, Rushton estableció contactos con productores y sellos de Chicago y Detroit, descubriendo que en ambas ciudades estaba apareciendo una nueva generación de artistas.
En Chicago, productores como Frankie Knuckles, Marshall Jefferson y Larry Heard estaban consolidando el house.
En Detroit, Juan Atkins, Derrick May y Kevin Saunderson estaban creando un sonido diferente, más futurista y mecánico.
Rushton comprendió que aquella música merecía una presentación propia.
Con el apoyo de 10 Records, sello vinculado a Virgin, impulsó una recopilación destinada a presentar la escena de Detroit al público europeo.
Derrick May desempeñó un papel importante como enlace con los productores locales. El disco contó además con textos de Stuart Cosgrove y fotografía de Lawrence Watson.
La historia del título: de house a techno
Originalmente, el proyecto se había planteado bajo una denominación relacionada con The House Sound of Detroit, siguiendo el modelo de recopilatorios dedicados al house de Chicago. Sin embargo, existía una diferencia musical que los propios productores querían destacar.
Juan Atkins había utilizado anteriormente el término techno en su universo creativo y aportó al recopilatorio una composición titulada Techno Music. La palabra encajaba perfectamente con la identidad futurista de aquellas producciones.
Finalmente, el disco recibió el título Techno! The New Dance Sound of Detroit.
Aquella decisión editorial resultó histórica. El término techno ya existía, pero esta publicación ayudó a consolidarlo internacionalmente como nombre de un género musical diferenciado del house.
No fue el disco que inventó el techno, sino el que ayudó a que el mundo reconociera su nombre.
Análisis musical: las canciones fundamentales del álbum
El recopilatorio original en doble vinilo reúne doce composiciones y un megamix final. Su principal virtud consiste en mostrar la diversidad del techno de Detroit en sus primeros años. No todos los temas responden a la imagen de techno duro e industrial que se popularizaría posteriormente.
Hay composiciones cercanas al house, otras influenciadas por el electro y algunas que anticipan la sofisticación melódica del techno europeo.
Rhythim Is Rhythim – It Is What It Is
Una de las composiciones más representativas de Derrick May. La produccion muestra su extraordinaria capacidad para combinar percusiones electrónicas, secuencias hipnóticas y una atmósfera futurista. Su estructura evita depender de la canción pop tradicional.
La evolución musical se construye mediante la incorporación y retirada de elementos, cambios en los patrones rítmicos y variaciones de intensidad. Es una excelente demostración de que el techno podía desarrollar una narrativa musical propia.
Juan Atkins – Techno Music
Probablemente una de las piezas con mayor importancia histórica dentro del recopilatorio. Más allá de sus cualidades musicales, su título está directamente relacionado con la identidad que acabaría adoptando el movimiento.
Atkins construye una composición basada en la repetición, el tratamiento electrónico del ritmo y una estética que conecta con sus anteriores trabajos en Cybotron y Model 500. Aquí encontramos algunos de los elementos fundamentales del techno: precisión mecánica, estructuras secuenciadas y una concepción futurista del sonido.
Inner City – Big Fun
Una de las canciones más importantes del recopilatorio y una de las que mayor repercusión comercial alcanzaría.
Producida por Kevin Saunderson, con la voz de Paris Grey, Big Fun consiguió unir el sonido electrónico de Detroit con la energía vocal y festiva del house.
Sus acordes de sintetizador, su línea de bajo y su estructura bailable la convirtieron en una referencia de la música de club de finales de los ochenta. La canción también demostraría que Detroit podía producir éxitos internacionales sin renunciar a su identidad electrónica.
Su importancia trasciende el recopilatorio: fue una de las grabaciones que prepararon el terreno para la explosión del house vocal y el dance de los años noventa.
Eddie "Flashin'" Fowlkes – Time to Express
Eddie Fowlkes es una de las figuras esenciales de la primera generación del techno de Detroit, aunque su nombre no siempre recibe la misma atención mediática que los Belleville Three. Time to Express representa el carácter físico y directo de aquella escena.
La composición apuesta por una base rítmica insistente y una producción enfocada a la pista de baile. Su presencia en el álbum recuerda que el techno no fue obra exclusiva de tres productores, sino de una comunidad artística mucho más amplia.
Blake Baxter – Forever and a Day / Ride Em Boy
Blake Baxter aporta al recopilatorio una sensibilidad especialmente cercana al house y al funk. Sus producciones muestran que el primer techno de Detroit todavía compartía numerosos elementos con otras formas de música de baile afroamericana.
La utilización de voces, ritmos electrónicos y estructuras repetitivas contribuye a crear una música sensual y mecánica al mismo tiempo. Baxter sería posteriormente una figura relevante en la conexión entre Detroit y la escena techno de Berlín.
Anthony Shakir – Sequence 10
Anthony Shakir, también conocido como Shake, representa una de las vertientes más experimentales de Detroit. Sequence 10 desarrolla una estructura basada en patrones electrónicos y variaciones rítmicas que anticipan algunas de las características del techno más abstracto.
Su música demuestra que Detroit no era una escena homogénea. Cada productor interpretaba las máquinas desde una perspectiva personal.
K.S. Experience – Electronic Dance
Otra producción vinculada a Kevin Saunderson, que permite apreciar su versatilidad más allá del éxito comercial de Inner City. La canción combina secuencias electrónicas y un pulso bailable que conecta el techno con el electro y el house.
Detroit Is Jacking (The Techno! Megamix)
La edición original en doble vinilo se cierra con un megamix de aproximadamente catorce minutos, construido a partir del material del recopilatorio. Su inclusión resulta especialmente significativa desde el punto de vista de la cultura DJ.
En lugar de presentar las canciones únicamente como obras independientes, el megamix demuestra cómo pueden integrarse dentro de una sesión continua.
El disco no era simplemente una recopilación para escuchar en casa. Era música concebida para las cabinas y las pistas de baile.
Tracklist original: edición doble LP de 1988
Edición británica 10 Records · DIXG 75
Cara
Artista – Tema
Duración
A1
Rhythim Is Rhythim – It Is What It Is
5:36
A2
Blake Baxter – Forever and a Day
5:36
A3
Eddie Fowlkes – Time to Express
5:41
A4
K.S. Experience – Electronic Dance
6:36
B1
Members of the House – Share This House
5:56
B2
A Tongue & D Groove – Feel Surreal
6:55
B3
Mia Hesterley – Spark
6:09
B4
Juan Atkins – Techno Music
7:20
C1
Inner City – Big Fun
7:39
C2
Blake Baxter – Ride Em Boy
7:02
C3
Anthony Shakir – Sequence 10
5:20
C4
Idol Making – Un, Deux, Trois
6:05
D
Various – Detroit Is Jacking (The Techno! Megamix)
Innovación tecnológica: las máquinas que construyeron el sonido de Detroit
El techno de Detroit no puede entenderse sin la democratización relativa de los instrumentos electrónicos durante los años ochenta. Sintetizadores, secuenciadores y cajas de ritmos permitieron que pequeños estudios domésticos desarrollaran producciones que anteriormente habrían requerido instalaciones profesionales mucho más costosas.
Entre las máquinas más representativas del lenguaje electrónico de aquella época encontramos:
Roland TR-909
Caja de ritmos decisiva para el house y el techno, especialmente por su bombo, hi-hats y programación rítmica.
Roland TR-808
Sus sonidos sintéticos de percusión marcaron el electro y las primeras formas de techno.
Roland TB-303
Especialmente asociada al acid house y al acid techno por sus líneas de bajo resonantes.
Yamaha DX7
Representante de la síntesis digital que amplió enormemente las posibilidades tímbricas de los ochenta.
Estas máquinas son referencias generales de la tecnología de la época; no significa que todas se utilizaran en cada una de las grabaciones del recopilatorio. La innovación fundamental no consistió únicamente en emplear instrumentos electrónicos.
Lo verdaderamente revolucionario fue convertirlos en el centro absoluto de la composición.
En el techno, una caja de ritmos podía convertirse en el instrumento principal, una secuencia de sintetizador podía sustituir al estribillo y un cambio de filtro podía desempeñar una función expresiva comparable a la de una melodía vocal.
La repetición dejó de ser un recurso secundario para convertirse en el fundamento de la experiencia musical. La evolución se producía a través de pequeñas transformaciones: variaciones de timbre, entradas y salidas de percusión, modificaciones de secuencias y cambios de intensidad.
Esta forma de producir música acabaría definiendo buena parte de la cultura electrónica posterior.
Detroit frente a Chicago: dos ciudades, dos revoluciones
Aunque el house y el techno nacieron en contextos geográficos próximos y compartieron numerosas influencias, desarrollaron identidades diferentes.
Chicago construyó buena parte de su escena alrededor de la tradición disco, el soul, el gospel y la cultura de los clubes.
Detroit incorporó con especial intensidad la electrónica europea, el electro-funk, la ciencia ficción y una estética de futuro industrial.
House de Chicago
Techno de Detroit
Mayor herencia disco y soul
Mayor influencia electro y futurista
Frecuente presencia de voces
Mayor protagonismo instrumental
Grooves cálidos y orgánicos
Secuencias mecánicas e hipnóticas
Frankie Knuckles, Larry Heard, Marshall Jefferson
Juan Atkins, Derrick May, Kevin Saunderson
Clubes como The Warehouse y Music Box
Radios, fiestas y sellos independientes
Estas diferencias no constituyen fronteras absolutas. Ambos movimientos se influyeron mutuamente y compartieron productores, públicos, instrumentos y recursos musicales.
De hecho, Techno! The New Dance Sound of Detroit demuestra que, en 1988, los límites entre ambos estilos todavía eran muy permeables.
Lo que sí compartían era una idea revolucionaria: la música electrónica de baile podía convertirse en una expresión cultural independiente, sin depender de los grandes artistas de rock o pop.
La influencia de Kraftwerk y la electrónica europea
Para entender el nacimiento del techno resulta imprescindible mencionar a Kraftwerk.
Durante los años setenta, el grupo alemán había desarrollado un lenguaje musical basado en sintetizadores, secuencias electrónicas, ritmos mecanizados y conceptos relacionados con la tecnología.
Discos como Autobahn (1974), Trans-Europe Express (1977) y The Man-Machine (1978) ejercieron una enorme influencia sobre generaciones posteriores.
Juan Atkins y otros productores de Detroit encontraron en aquella música una forma completamente diferente de construir canciones.
Sin embargo, Detroit no se limitó a reproducir el modelo alemán.
Los productores afroamericanos incorporaron el funk de George Clinton, el electro de Afrika Bambaataa y las tradiciones rítmicas de la música negra estadounidense.
La combinación fue decisiva. La precisión electrónica europea se fusionó con la energía del funk y con una nueva concepción de la pista de baile.
El resultado fue una música que sonaba simultáneamente humana y mecánica. Una música que miraba hacia el futuro sin perder sus raíces.
Y aquí aparece una conexión especialmente importante dentro de nuestra colección de 50 LPs.
El camino que comenzó con Autobahn, nuestro disco número 50, encuentra en Techno! The New Dance Sound of Detroit una de sus consecuencias históricas más trascendentales.
Kraftwerk había demostrado que las máquinas podían hacer música. Detroit demostró que también podían construir una nueva cultura de baile.
La llegada del techno a Europa: Reino Unido, Berlín e Ibiza
La publicación del recopilatorio en 1988 coincidió con un momento de transformación radical de la cultura nocturna europea.
En el Reino Unido, el acid house estaba generando una nueva escena de clubes, fiestas ilegales y grandes concentraciones de jóvenes alrededor de la música electrónica. Ciudades como Manchester y Londres se convirtieron en centros de aquella revolución.
Los DJs británicos comenzaron a incorporar grabaciones estadounidenses que hasta entonces apenas habían circulado fuera de sus escenas originales.
El sonido de Detroit encontró un público especialmente receptivo.
La música de Derrick May, Juan Atkins y Kevin Saunderson aportaba una dimensión futurista que encajaba perfectamente con la nueva cultura rave. Pero la verdadera transformación europea llegaría durante los primeros años noventa.
Berlín: la segunda gran capital del techno
Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, numerosos espacios industriales y edificios abandonados comenzaron a utilizarse para organizar fiestas electrónicas. La ciudad encontró en el techno una banda sonora para su nueva identidad cultural.
Clubes como Tresor desempeñaron un papel fundamental en la conexión entre productores estadounidenses y europeos.
La relación Detroit-Berlín se convirtió en uno de los ejes más importantes del desarrollo del techno durante los noventa.
Artistas como Jeff Mills, Robert Hood y Mike Banks, vinculados a Underground Resistance, ayudaron a consolidar una segunda generación del sonido de Detroit, más minimalista, contundente y experimental.
El techno alemán desarrolló posteriormente sus propias características, pero la influencia de Detroit permaneció como una referencia fundamental.
Ibiza y la expansión de la cultura electrónica:
Ibiza también acabaría formando parte de esta transformación. Aunque la isla había desarrollado su propia cultura musical y nocturna antes de la publicación del recopilatorio, el crecimiento internacional del house y del techno contribuyó a modificar profundamente su programación musical. Durante los años noventa y dos mil, el techno se incorporó progresivamente a la oferta de grandes clubes y fiestas de la isla.
La evolución posterior permitiría la aparición de numerosos estilos y corrientes, desde el techno más contundente hasta el minimal y el tech house.
Lo que comenzó como una experimentación musical en Detroit había terminado por convertirse en un lenguaje compartido por DJs y públicos de diferentes continentes.
Influencia en los artistas y géneros posteriores
La trascendencia de Techno! The New Dance Sound of Detroit no se mide únicamente por sus ventas o su repercusión inicial.
Su importancia reside en haber contribuido a establecer una identidad musical que serviría de referencia para innumerables artistas posteriores.
Entre los nombres fundamentales de esa evolución encontramos:
- Jeff Mills: uno de los grandes referentes del techno de alta intensidad, la precisión rítmica y la experimentación.
- Robert Hood: figura esencial en la consolidación del minimal techno.
- Richie Hawtin / Plastikman: protagonista de una interpretación minimalista, ácida e hipnótica del techno.
- Carl Craig: representante de la vertiente más sofisticada, melódica y experimental de Detroit.
- Underground Resistance: colectivo fundamental en la segunda generación del techno de Detroit y su dimensión cultural y política.
Sven Väth: figura clave en la expansión de la cultura techno alemana.
Laurent Garnier: uno de los grandes embajadores del techno de Detroit en la escena europea.
La influencia también puede apreciarse en géneros posteriores como el minimal techno, el acid techno, el dub techno y numerosas corrientes del techno contemporáneo.
Incluso estilos aparentemente alejados, como determinadas vertientes del progressive house, el electro y el melodic techno, comparten procedimientos compositivos que el techno de Detroit ayudó a consolidar.
Recepción, reconocimientos y legado histórico.
A diferencia de otros discos incluidos en esta colección, Techno! The New Dance Sound of Detroit no destaca principalmente por una larga lista de premios comerciales.
Su reconocimiento ha sido fundamentalmente histórico, cultural y musicológico.
La recopilación es considerada una de las publicaciones esenciales para comprender cómo el techno pasó de ser una escena local a convertirse en un género internacional.
Su importancia se resume en cuatro grandes aportaciones:
Primera: consolidación del nombre. Ayudó a establecer el término techno como denominación reconocible de la música electrónica desarrollada en Detroit.
Segunda: proyección internacional. Presentó al mercado británico una selección de productores estadounidenses que hasta entonces habían tenido una distribución relativamente limitada.
Tercera: reconocimiento colectivo. Mostró que Detroit contaba con una escena creativa amplia, más allá de un único productor o grupo.
Cuarta: influencia cultural. Contribuyó a sentar las bases de la expansión internacional del techno y de su posterior desarrollo en Europa.
Su importancia está documentada tanto en estudios académicos sobre la cultura techno como en reconstrucciones históricas de la escena de Detroit.
No hay que confundir, sin embargo, el reconocimiento histórico del recopilatorio con premios específicos: no existe una relación suficientemente acreditada de grandes galardones musicales obtenidos por este álbum en 1988.
Su verdadero premio ha sido permanecer como referencia indispensable casi cuatro décadas después de su publicación.
Curiosidades y datos que quizá no conocías:
1. El nombre techno pudo haber quedado en segundo plano. Si la recopilación hubiera conservado su título provisional relacionado con el house de Detroit, la historia de la denominación internacional del género podría haber sido diferente.
2. No era un álbum de un único productor. Su carácter colectivo es precisamente uno de sus mayores valores: refleja la diversidad de una escena musical emergente.
3. La portada tiene valor documental. La presentación gráfica y el título del álbum contribuyeron a construir una identidad visual reconocible para la nueva música de Detroit.
4. Derrick May participó más allá de sus propias grabaciones. Su intervención como enlace con la escena local fue relevante para hacer posible la recopilación.
5. Big Fun ayudó a abrir las puertas del éxito comercial. La canción de Inner City mostró que el sonido de Detroit podía llegar a públicos mucho más amplios.
6. El doble vinilo y el CD no son idénticos. La edición en vinilo incorpora el megamix Detroit Is Jacking, ausente en determinadas ediciones en CD.
7. El techno de Detroit tiene profundas raíces afroamericanas. Aunque posteriormente se convirtió en un fenómeno global, su nacimiento está inseparablemente ligado a la creatividad de productores afroamericanos de Detroit.
14. Conclusión: el nacimiento de una identidad musical
Cuando hablamos de discos que cambiaron la música electrónica, solemos pensar en grandes álbumes de estudio, producciones revolucionarias o artistas que marcaron una época.
Sin embargo, Techno! The New Dance Sound of Detroit demuestra que una recopilación también puede modificar el curso de la historia musical.
En 1988, sus productores ya habían comenzado a construir un nuevo lenguaje electrónico.
Las máquinas, los ritmos repetitivos, los sintetizadores y la imaginación de una generación de jóvenes afroamericanos estaban dando forma a algo diferente.
Lo que todavía faltaba era que el resto del mundo comprendiera que aquella música tenía una identidad propia.
Este disco contribuyó a conseguirlo. Su publicación permitió que una escena local se presentara internacionalmente bajo un nombre común. Y ese nombre acabaría convirtiéndose en una de las palabras más importantes de la historia de la música de baile.
Desde los primeros clubes de Detroit hasta las grandes salas de Berlín, desde las raves británicas hasta los festivales internacionales, el techno ha desarrollado innumerables variantes sin perder completamente el vínculo con sus orígenes.
Como DJ, considero especialmente interesante que este recopilatorio no esté construido alrededor de una sola estrella.
Es un disco colectivo.
Un trabajo que representa a una generación de productores que compartieron influencias, tecnología, inquietudes y una manera completamente nueva de imaginar la música.Y esa es, probablemente, una de las mayores enseñanzas que nos deja.
Las grandes revoluciones musicales no siempre comienzan en los estudios más caros ni en las compañías más poderosas.
A veces comienzan en pequeñas habitaciones, con unas cuantas máquinas, mucha imaginación y personas dispuestas a crear algo que todavía no existe.
Detroit no inventó la música electrónica. Pero ayudó a convertirla en el sonido del futuro.
Y Techno! The New Dance Sound of Detroit fue uno de los discos que permitieron que ese futuro llegara al resto del mundo.