Tiempos de electrónica, baile, smarts y diversión en Smart Times Salou

Tiempos de electrónica, baile, smarts y diversión en Smart Times Salou

Nos acercamos a Salou a vivir de primera mano todas las actividades que los chicos de Smart Times habían preparado para la idílica jornada que vivimos entre los más increíbles smarts personalizados, playa y buena electrónica .

Publicidad Publicidad
Comparte lo que lees
Tiempos de electrónica, baile, smarts y diversión en Smart Times Salou

Teníamos muchas ganas de ver ya con nuestros propios ojos la que se habían preparado nuestros amigos de Smart Times en Salou este año. Nos gustan (y mucho) las iniciativas relacionadas con la música, sobre todo la electrónica, que las grandes marcas —como Smart en esta ocasión— apadrinan y apoyan. Es el método perfecto para llevar la música que nos mueve al mayor número de personas posibles, envolver a más público en nuestro «embolado» electrónico. Y Smart ha sido en esta ocasión bastante visionario. ¿Un festival de smarts que tenía como colofón conciertos de música electrónica? ¡Bien!

Así que nos acercamos desde el mediodía del sábado a Salou para vivir la experiencia desde el principio. La ciudad rezumaba verdadero amor por los «smarts» desde que salías de la estación de trenes hasta que te adentrabas en el paseo marítimo. Dueños de flamantes smarts tuneados, algunos de ellos casi artísticamente, paseándose por la ciudad bocinazo en mano, y siendo aplaudidos por la gente que se agolpaba en las inmediaciones del escenario para no perderse detalle.

Fue francamente bonito ver a estos «smart lovers» (así los llama Smart) venir expresamente a mostrarnos su amor por estos populares monoplazas y, por qué no, a fardar de cómo habían «tuneado» sus vehículos con diseños espectaculares. Según nos hemos enterado después había nada más y nada menos que 2.869 seguidores de la marca Smart. Con razón Salou estaba lleno desde primera hora de la mañana.

Y además, el evento llamaba poderosamente la atención. Había cada coche personalizado que agüita. Pero el afortunado ganador del certamen que premiaba a estos smart tuning, que se exhibía en el paseo marítimo dentro del complejo de casetas lleno de actividades relacionadas con los smarts, era harina de otro costal. ¡Un smart papamóvil al que no le faltaba detalle!

Nunca nos habíamos tropezado con una convención de estas características en nuestro país y tenemos que decir que esta estaba pero que muy bien organizada. Casi la mitad del paseo marítimo había sido acondicionado con casetas con productos relacionados con los monoplazas que se podían probar o comprar e información sobre el evento y el mundo smart.

Nos llamó la atención la gran cantidad de repostadores eléctricos de smarts disponibles (debido a que aprovecharon el evento para dar a conocer las últimas novedades del Smart Electric Drive, el smart que funciona al completo con electricidad). Y por supuesto, las tiendas con merchandising de smarts de todo tipo, azafatas animando a probar modelos de prueba no comercializados aún, stands de concesionarios de España y el mundo, chiringuitos donde tomar algo y hamacas donde descansar tras repostar con cerveza bien fría. Y filas y filas de smarts tuneados con banderitas del país al que pertenecían.

Sobre la hora de comer nos topamos con una batucada que animada a los smart lovers y a los curiosos presentes en el paseo a encarar el día con alegría y ganas de baile. Porque en la playa el escenario principal ya dejaba escapar los murmullos propios de la prueba de sonido para la que se avecinaba.

Desde el punto de vista musical, la cosa empezó a ponerse interesante cuando los Shake Coconut salieron a escena. Era entonces todavía de día pero atrajo rápidamente al personal. Se acercó a verles actuar incluso gente que estaba en la playa, ajena al evento de Smart, que dejó de lado sus quehaceres y se acercó al escenario para no perderse detalle y ponerse a mover el esqueleto. Y vaya si lo hicieron, por ejemplo cuando el trío lanzó acertadamente tracks con un sonido muy playero como el popular Bangarang de Skrillex con Sirah.

Tras el set de los Shake hubo un pequeño y emotivo anuncio de la organización, que aprovechó para agradecer a todos los asistentes a Smart Times y a invitarles a todos a la siguiente cita de este original evento, que tendrá lugar en la ciudad donde surgieron los smarts: Hambach, en Francia. Y es que en 2018 se celebrarán los 20 años del nacimiento de los vehículos y pinta que van a tirar la casa por la ventana.

Fue el turno de Alexander Som y, posteriormente, Luka Caro. Ambos artistas, con un set de una hora de duración cada uno, fueron preparando al público (que ya a esas horas era bastante considerable) para la que se avecinaba con las Nervo, soltando sus beats y tracks junto a los últimos rayos de sol de un día redondo.

A las 22:30, con la llegada de la noche y con una temperatura perfecta, salieron las Nervo al escenario. El público rugió de gusto cuando las gemelas australianas se lanzaron al stage… ¡Claro que sí! Cada una desde un extremo del escenario en un smart distinto. Y con una bengala que explotó rumbo al cielo cuando salieron del vehículo. Entonces las DJs saludaron al público y se ubicaron tras la mesa de mezclas casi de un salto. Sonaba uno de sus tracks más conocidos, Revolution. Los coches se ubicaron como por arte de magia a un costado del escenario dejando paso a unas cuidadas visuales y a otra tanda de fuegos artificiales que coronaron la entrada de las australianas al escenario.

Sonaron tracks suyos propios como la mítica In My Arms y también de otros artistas, como Vibrations de Ephwurd. Fue un momento muy especial cuando sonó el archiconocido Let Me Love You de DJ Snake y Justin Timberlake, que la gente cantó a coro con las artistas y bailó como si no hubiera un mañana.

Con las Nervo todo siempre es sonrisas y buen rollo, es difícil no contagiarse de la buena energía que transmiten. Y no solo nosotros: todo el que estuvo en esa playa, esa noche en Salou y pudo disfrutar de este atípico concierto gratuito de las DJs lo disfruto. Lo bailó. Y lo agradeció. Igual que nosotros, que volvimos con una sonrisa cruzada en la cara y contando las estrellas que se veían firmes en el firmamento de Salou. 

Comparte lo que lees